Seguridad, más que cantidad. Fue la premisa más escuchada en el seminario ¿Qué sembrar el 2009?, ayer en INIA Quilamapu.
Las continuas variabilidades en los precios de los productos, sumados a las pasadas alzas en lo precios de los insumos, han provocado un manto de incertidumbre sobre los productores agrícolas. Sólo basta recordar que a comienzos de año, el dólar estaba bajo la barrera de los $500 y los principales insumos habían duplicado sus precios. Desde esta perspectiva, las voces de los expertos van orientadas hacia un solo camino: Disminuir a toda costa los riesgos.
“Pensando las temporada 2009-2010, se deben minimizar los riesgos de una manera significativa, ya que el momento económico actual tiene mucha incertidumbre, y esta incertidumbre lleva a que la volatilidad en los precios de los insumos, producto del tipo de cambio, sean extremadamente altos, por eso recomiendo protegerse en cultivos menos riesgosos, tales como remolacha o achicoria. Yo le diría a los productores que deben reducir el riesgo, más que aumentar la producción”, señaló Eduardo Katz, investigador de la Pontificia Universidad Católica.
Bajo ese prisma de inestabilidad, los productores ya piensan en privilegiar la agricultura bajo contrato, para amortizar los riesgos. “Soy productor, entre otros cultivos, de trigo, maíz, remolacha y achicoria. Yo considero que es mejor darle más espacio a la agricultura de contrato, donde se conoce el precio del producto. Además hemos escuchado que es muy difícil predecir el tipo de cambio, cómo estarán los mercados”, detalla el agricultor Erich Hüne.
Según los expertos, es fundamental que los agricultores aprendan a utilizar herramientas como el análisis de su situación comercial, productiva, de financiamiento y capital humano; desarrollar un plan de negocio, que delimite las brechas y los puntos críticos, de manera de fortalecer los puntos débiles. Aplicar estas medidas, además de mejorarles los resultados, se traduce para los agricultores en un mejor acceso a créditos directos en los sistemas bancarios.
“Hay una serie de rubros que tienen bastante riesgo, lo importante es que los agricultores se informen, hay rubros más riesgosos que otros y eso hay que saberlo por datos cuantitativos, no por datos cualitativos ni por impresiones”, puntualiza el académico de la Universidad de Concepción, Raúl Cerda, quien recomendó a los productores estrategias como seguros agrícolas, tener en consideración las bolsas de productos y la agricultura de contrato.
“La idea es que estos contratos sean a montos razonables, y ojalá que las empresas con las cuales se firma, tengan estructuras de financiamientos, cosa que el financiamiento o apalancamiento con el sistema financiero sea lo más reducido posible”, apuntó Eduardo Katz, de la PUC.
El apalancamiento es la relación entre capital propio y crédito invertido en una operación financiera. Al reducir el capital inicial que es necesario aportar, se produce un aumento de la rentabilidad obtenida. El incremento del apalancamiento también aumenta los riesgos de la operación, dado que provoca menor flexibilidad o mayor exposición a la insolvencia o incapacidad de atender los pagos.
“Hay dos tipos de agricultores, uno que se ha especializado, que conoce muy bien sus costos y no migra de cultivo en cultivo; y hay otros que buscan mayores rentabilidades cambiándose constantemente. Ese último toma más riesgos de los necesarios y toma sus decisiones en relación a precios actuales y no en necesidades a precios futuros. Si esa actitud se masifica, los precios de los productor bajarán”, asegura..
Las continuas variabilidades en los precios de los productos, sumados a las pasadas alzas en lo precios de los insumos, han provocado un manto de incertidumbre sobre los productores agrícolas. Sólo basta recordar que a comienzos de año, el dólar estaba bajo la barrera de los $500 y los principales insumos habían duplicado sus precios. Desde esta perspectiva, las voces de los expertos van orientadas hacia un solo camino: Disminuir a toda costa los riesgos.
“Pensando las temporada 2009-2010, se deben minimizar los riesgos de una manera significativa, ya que el momento económico actual tiene mucha incertidumbre, y esta incertidumbre lleva a que la volatilidad en los precios de los insumos, producto del tipo de cambio, sean extremadamente altos, por eso recomiendo protegerse en cultivos menos riesgosos, tales como remolacha o achicoria. Yo le diría a los productores que deben reducir el riesgo, más que aumentar la producción”, señaló Eduardo Katz, investigador de la Pontificia Universidad Católica.
Bajo ese prisma de inestabilidad, los productores ya piensan en privilegiar la agricultura bajo contrato, para amortizar los riesgos. “Soy productor, entre otros cultivos, de trigo, maíz, remolacha y achicoria. Yo considero que es mejor darle más espacio a la agricultura de contrato, donde se conoce el precio del producto. Además hemos escuchado que es muy difícil predecir el tipo de cambio, cómo estarán los mercados”, detalla el agricultor Erich Hüne.
Según los expertos, es fundamental que los agricultores aprendan a utilizar herramientas como el análisis de su situación comercial, productiva, de financiamiento y capital humano; desarrollar un plan de negocio, que delimite las brechas y los puntos críticos, de manera de fortalecer los puntos débiles. Aplicar estas medidas, además de mejorarles los resultados, se traduce para los agricultores en un mejor acceso a créditos directos en los sistemas bancarios.
“Hay una serie de rubros que tienen bastante riesgo, lo importante es que los agricultores se informen, hay rubros más riesgosos que otros y eso hay que saberlo por datos cuantitativos, no por datos cualitativos ni por impresiones”, puntualiza el académico de la Universidad de Concepción, Raúl Cerda, quien recomendó a los productores estrategias como seguros agrícolas, tener en consideración las bolsas de productos y la agricultura de contrato.
“La idea es que estos contratos sean a montos razonables, y ojalá que las empresas con las cuales se firma, tengan estructuras de financiamientos, cosa que el financiamiento o apalancamiento con el sistema financiero sea lo más reducido posible”, apuntó Eduardo Katz, de la PUC.
El apalancamiento es la relación entre capital propio y crédito invertido en una operación financiera. Al reducir el capital inicial que es necesario aportar, se produce un aumento de la rentabilidad obtenida. El incremento del apalancamiento también aumenta los riesgos de la operación, dado que provoca menor flexibilidad o mayor exposición a la insolvencia o incapacidad de atender los pagos.
“Hay dos tipos de agricultores, uno que se ha especializado, que conoce muy bien sus costos y no migra de cultivo en cultivo; y hay otros que buscan mayores rentabilidades cambiándose constantemente. Ese último toma más riesgos de los necesarios y toma sus decisiones en relación a precios actuales y no en necesidades a precios futuros. Si esa actitud se masifica, los precios de los productor bajarán”, asegura..
Fuente: Diario La Discusión
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